De los Reinos de Taifas, del Siglo XI, hay 196 piezas, que se distribuyen en la siguiente cuantía:

1 pieza          Badis, de Granada    

 

110 piezas    Ab-el-Aziz, de Valencia   

 

1 pieza          Ab-el-Melik, de Almería   

 

1 pieza          Sulayman, de Zaragoza   

 

2 piezas        Muhammad, de Calatayud   

 

4 piezas        Isma´il, de Toledo    

 

71 piezas      Al-Ma´mun, de Toledo   

 

Añádanse a ésta última serie, dos piezas de electrón contemporáneo, técnica de fabricación y metal, en las que se lee el nombre del Emir-el-Daula, que parece nuevo, y que es desconocido en éste periodo. Hay que contar finalmente 219 recortes de dirhemes que delatan su pertenencia a monedas hispanoárabes de las épocas anteriormente especificadas, a la que también parecen pertenecer a las mismas diez piezas de atribución incierta.

Acompañan a todo éste conjunto, cinco piezas de la dinastía Fatimi de Egipto 297-567 (909-1171), cuyo dinero de oro y plata circulaba abundantemente por España, según lo acreditan otros hallazgos.

Según el avance de clasificación y análisis, puede establecerse provisionalmente que las piezas más modernas del tesoro son las de los Reyes de Taifas, más contemporáneos que Al-Ma´mun de Toledo 435-568 (1043-1075), cuyo reinado es el más avanzado de todos, durante el cual, o muy poco después pudo hacerse la ocultación.

Es muy interesante la composición del tesoro, en el que se delata la intención, no de ocultar moneda, sino metales, en su mayor parte recortes de metales preciosos. El hecho de que las piezas que lo constituyen sean en su mayor parte recortes de monedas, o monedas agujereadas, patentizan aquella intención. Asimismo la hacen notoria la ausencia de moneda de vellón, propia de la fecha de la ocultación, pues la existencia de dos piezas de aquella aleación sólo representa el 0,46 % del peso total del hallazgo, que fue de 1.053,75 gr.. La plata se encuentra en proporción del 80,05 %, que corresponde al Emirato, Califato Omeya, Califato Hammudi y Fatimies, contando en ella con los 90,85 gr. que pesan los pedazos que no contienen dato alguno, pero que han de corresponder a dirhemes de todas aquellas especies, según el aspecto externo. El electrón se encuentra en un 16,01 % de la totalidad del peso, y es todo del siglo XI y español. El Oro representa un 3,46%, y es califal, en su menor cuantía, y español del siglo XI, en su mayor parte. Por todo ello, es de suponer que, en efecto, se trata no de un atesoramiento de moneda, sino de metal precioso.

Por último, cabe señalar, a reserva de mayores precisiones, las novedades numismáticas que se contienen en éste hallazgo, las cuales son, cinco piezas inéditas, a saber: un dirhem de Al Hakam II, de Medina Azahra, del año 350 a.H., otro de Hixem II, de Al-Andalus, del 399 a.H., que no aparece en los repertorios de Vives ni de Miles, otro del mismo Califa y de la misma ceca, del 400 a.H., y las dos fracciones de dinar, de electrón, de Amir-el-Daula, príncipe desconocido, cuyas monedas representan una importante aportación para la historia de la España musulmán en el Siglo XI.

 


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