Durante el reinado de Fernado VII, la economía de Cihuela quedará exhausta, prueba de ello son las reiteradas quejas de los vecinos a la recién constituída Diputación Provincial. En 1833, Javier Burgos lleva a cabo una nueva división administrativa, la provincia de Soria queda con una extensión de 10.400 km. cuadrados, perdiendo, en relación con divisiones anteriores, casi 4.000 km. cuadrados, en beneficio de las provincias de Logroño y Guadalajara, e intercambiando territorios con la provincia de Burgos. Se crean cinco partidos judiciales (Agreda, Almazán, Osma, Medinaceli y Soria), pasando Cihuela a formar parte de esta última.

En 1837 comienza el proceso de la venta de la Granja de Albalate , el proceso durará varios años y de suma importancia lo que nos da idea el hecho de que saliera a subasta bajo la tasación de 459.257 reales de vellón, que finalmente quedaría en 850.000. Más tarde, en 1855, el Clero realizaría varias subastas por las cuales pasaban a poder del pueblo los dominios propietarios del medievo.



En el padrón de habitantes del año 1885, Cihuela cuenta con 588 habitantes, uno de los pueblos más habitados del siglo. El crecimiento demográfico se mantendrá hasta la primera mitad del s. XX, siendo mínimos los movimientos migratorios son mínimos. Durante 1885, la epidemia del cólera no afectó en la población, como lo supuso para otros pueblos como Monteagudo, Fuentelmonge o Santa María de Huerta.

Destacaremos que las Guerras Carlistas, si bien afectaron a parte del territorio de Soria, no incidió en cuanto a hecho físico a Cihuela. Tras el reinado de Fernando VII y la época liberal de Isabel II, siempre enmarcando a Cihuela y Soria dentro de un tono conservador, vendría en sextenio revolucionario (1868 a 1874) que supondría la I República para España. Tras su fracaso vendría la restauración borbónica con la constitución de 1876, y los reinados de Alfonso XII y Alfonso XIII, manteniendo Cihuela, durante este tiempo su estructura agraria y conservadora, que supondría un régimen de estabilidad política.

Los avances tecnológicos de la revolución industrial del s. XIX apenas se dejaron notar en nuestra provincia, salvo en la mejora de la agricultura, ya que ni el ferrocaril, ni la incipiente industria textil y siderúrgica hicieron acto de presencia en Soria.

 


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